En la nueva era tecnológica, se ha acuñado un término que cada vez se vuelve más popular, principalmente, entre jóvenes universitarios y recién graduados que buscan su instalación en el mercado laboral: la ‘startup’. Traduciendo el término anglosajón, startup significa ‘poner en marcha’; lo cual, traducido al mundo empresarial, es alusivo a emprender.

 

Entonces, si existía –precisamente– el término ‘emprender’, ¿cuál es la diferencia entre éste y ‘startup’? Si nos ponemos quisquillosos, no debería haber diferencia; no obstante, usar el término anglosajón ha sido muy bien adoptado a la hora de referirnos al emprendimiento tecnológico y, por las características de éste, entonces sí puede verse una diferenciación.

 

Los emprendimientos tecnológicos deben empezar como ideas de negocio creativas que logren innovar, generar una diferenciación tangible entre lo existente y lo que se busca crear o una optimización fundada en un procesos productivos atractivos para el mercado. De la misma manera, no requieren de tanta inversión monetaria y suelen estar enfocados en la masificación de ventas por medio, precisamente, del aprovechamiento de la tecnología del internet.

 

Debido al costo bajo de inversión necesaria, muchas empresas hoy en día se dedican a financiar startups. Por lo mismo, hacer un startup es una excelente manera de intentar entrar al mercado laboral ya que aquí, más que la preocupación económica, son las ideas creativas y el tiempo dedicado las preponderantes que puedan permitir el éxito.

 

Aunque suelen ser modelos de negocio escalables, otra ventaja de los startups –que confirma que lo más trascendente es la idea– es que verdaderamente es la creatividad y la capacidad de potenciación la que determina el rumbo. Instagram, por ejemplo, no contaba con un modelo de negocio y hoy en día vale más de 700 millones de dólares –cifra en la que fue comprada por Facebook–, gracias a su gran posibilidad de crecimiento a futuro.

 

Eso sí, también hay que aclarar que hacer una startup dicte el éxito seguro. Que hacer una no cueste mucho dinero y que las idean dicten el rumbo, no implica siempre lograr los objetivos. La realidad es que muchas de ellas mueren por su baja sustentabilidad a futuro.

 

Aun así, regresando a lado positivo, que mueran no implica una total pérdida, siempre y cuando exista la voluntad de seguir conceptualizando y poniendo en marcha ideas creativas. Por lo tanto, si estás envuelto en el mundo tecnológico, las startups son para ti. Nada te puede impedir ser el que dicte la nueva tendencia tecnológica que apantalle al mundo. Como Instagram, muchas ideas pueden volverse una realidad que cautive a mucha gente.

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