Extendiendo la palabra ‘posicionamiento’, ahora entendámoslo no solo como la capacidad de hacer que nuestro sitio web –con todos los esfuerzos de marketing que conllevan a través de diferentes herramientas en línea–se encuentre en los primeros puestos del buscador, sino que lo haga en donde se encuentra nuestro mercado objetivo. Es decir, de nada sirve llegar a un nicho de mercado que no está interesado en nuestro producto. Por eso, si nuestra empresa –supongamos– vende gorras de béisbol pero erróneamente nos enfocamos en posicionarnos como una empresa que vende guantes de béisbol, es como si no hubiéramos logrado nada.
Y aunque suene un tanto tonto, así es. La realidad es que la obviedad de las cosas nos hace caer en errores que simplemente no nos podemos permitir. Por eso, siempre será necesario definirnos lo más específico que podamos, para así, llegar justamente a donde nos buscan. Valen más 10 personas interesadas en nuestro verdadero producto, que mil que no lo estén. Luego entonces, si queremos vender nuestras gorras de béisbol, no busquemos que nos encuentre gente que quiere otras cosas, sino gorras de béisbol.
La calidad de la palabra clave está marcada por cuán efectiva es para atraer gente que se interese en nosotros, dejando de lado a toda la gente que llegó a nosotros por error, como consecuencia de una mala definición de ésta. Por dicha situación, siempre tendremos que ser realistas y preferir por sobre todas las cosas, calidad que cantidad.
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