Muchas empresas abren redes sociales con entusiasmo.
Crean una cuenta, suben algunas fotos y esperan que los clientes lleguen solos.
Pero después de unos meses se frustran porque no ven resultados.
El problema es que muchas veces las redes sociales se usan como si fueran un catálogo de ventas. Publicación tras publicación hablando únicamente de productos.
La realidad es que las personas entran a redes sociales para informarse, entretenerse o aprender algo nuevo, no necesariamente para ver publicidad constante.
Las marcas que mejor funcionan en redes sociales suelen combinar diferentes tipos de contenido: información útil, historias, consejos, detrás de cámaras o experiencias reales.
Cuando una empresa logra conectar con su audiencia, la venta se vuelve una consecuencia natural.
Las redes sociales funcionan mejor cuando primero construyes interés y confianza, y después hablas de tus productos.








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