La creación de contenidos en línea es un muy bien probado método para atraer nuevos clientes y generar engagement. A través de las herramientas que da el internet, el constante vertido de contenido,  es una gran opción para generar posicionamiento online y hacer del conocimiento de la gente que nuestra empresa existe.

 

Teniendo entendida la gran importancia de generar contenido, emprender el viaje virtual puede parecer sencillo. Sin embargo, hay un punto muy importante a considerar, si es que no se quiere caer en un grave error que, así como permite que una marca esté presente en la mente del consumidor, también la haga odiosa.

 

Muchas empresas, por medio de redes sociales, blogs o cualquiera de las herramientas disponibles en la web, comienzan a generar una muy vasta cantidad de contenido. No obstante, lo hacen exclusivamente para hablar de ellas mismas; de sus beneficios, de por qué es importante recurrir a ellas, de cómo son las mejores y de una gran cantidad de cuestiones más que solo refleja algo muy claro: egocentrismo.

 

Trasladando el tema del egocentrismo a la vida cotidiana –en donde, como personas seguramente no nos agrada estar en contacto frecuente con alguien que es incapaz de hablar de otro tema más que de él mismo–, si convivir con egocéntricos es molesto, ¿por qué suponer que al mercado  le interesa leer y releer cuán fantástica es una empresa sin sentirse agobiado?

 

La situación es muy clara y, tan solo planteándolo de la manera en cómo lo hemos hecho en el párrafo anterior, debería darse por descontado que el egocentrismo es negativo. No obstante, muchas empresas en el afán de generar contenido, obvian dicho tema y, en vez de generarse un beneficio, terminan por perjudicarse.

 

Este punto es muy sencillo de entender y siguiéndolo nos evitaremos dar una mala percepción. Entonces, resumiendo, al hacer marketing digital hay que ser empáticos con la gente y evitar el hostigamiento. Hablar esporádicamente de las aptitudes de nuestra empresa no debería ser ningún problema; no obstante, hacerlo cada vez que publicamos algo, es uno de los más graves errores que se pueden cometer en línea.

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